jueves, 15 de marzo de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
ENSAYO
LOS FACTORES QUE AFECTAN EL DESARROLLO DE UNA POBLACIÓN:
La situación ecológica del planeta ocupa los primeros renglones del listado de problemas que debe comenzar a franquear la humanidad al amanecer del nuevo milenio. Oleadas de profesionales de áreas técnicas y biológicas han venido aportando elementos para tal fin, pero la premura de soluciones exige políticas ambientales sostenibles no solo para ecosistemas sino también para colectivos humanos. Teniendo en cuenta que lo ambiental se constituye en un problema social, económico y político, el conocimiento científico del mundo social es, más que nunca, ineludible. No obstante, el quehacer del profesional de las ciencias sociales no ha sido reconocido en cantidad de instancias donde se toman determinaciones sobre asuntos ambientales, en los cuales, después de los recursos naturales, el componente social ocupa, en el mejor de los casos, un segundo o tercer renglón. Los científicos sociales tienen bastante para explorar y contribuir en aspectos relacionados con lo ecológico, por lo cual se exigen profesionales preparados mas allá de las fronteras de su propia rama. Dada la difícil situación ecológica del planeta, y tomando lo social como un componente de lo ambiental, se esbozaran algunos aspectos generales del quehacer de los científicos sociales en la gestión ambiental, como también los desafíos, limitantes y las potenciales áreas de acción al respecto.
Las problemáticas ecológicas a las cuales se enfrenta la humanidad, han hecho que se comiencen a aunar esfuerzos para conservar las áreas naturales que aún quedan, e intentar regular al máximo los efectos de la intervención del hombre sobre el medio, buscando así saldar la "deuda ecológica" que se ha contraído con una biosfera que resultó seriamente maltratada por la noción que, desde la revolución industrial, se ha tenido de desarrollo y progreso.
PRINCIPIOS CIENFIFICOS DE LAS CIENCIAS GEOAMBIENTALES:
Desde el siglo pasado, el desmedido e irracional aprovechamiento del espacio y de los recursos naturales condujo a su agotamiento y a la degradación del medio ambiente en general. En este siglo, en la década de los setenta, el desequilibrio ecológico dejó de ser latente y se percató la humanidad de que, contrario a lo que se creía, la tierra no podía reponerse tan fácilmente de la vertiginosa degradación, ni mucho menos era una despensa infinita de recursos. Hoy día, el agotamiento de los mismos amenaza las mínimas condiciones de vida para el hombre en algunas zonas del globo.
Así pues, la situación ecológica del planeta ocupa los primeros renglones del listado de problemas que debe comenzar a franquear la humanidad al amanecer del nuevo milenio. El clamor ambientalista que mundialmente se difunde hoy, día ha robado la atención de comunidades, gobiernos, ONGs y el sector privado. La cuestión ambiental se constituye en una importante plaza de vinculación de profesionales de todas las áreas del conocimiento. Se estima que para el año 2000 el ámbito de lo ambiental habrá incorporado aproximadamente 450.000 profesionales más de las que laboraban en el ramo tan solo en 1995 1.
En este panorama, el propósito de las siguientes líneas es enumerar algunos aspectos generales del papel que tienen las ciencias sociales en materia ambiental, puesto que estamos en un momento en el cual sociólogos, economistas, antropólogos, entre muchos otros, tienen bastante para explorar y contribuir en aspectos relacionados con lo ecológico dada su intrínseca relación con lo social. Ello es un interesante reto para dichas áreas del conocimiento, puesto que se exigen profesionales integrales que estén preparados más allá de las fronteras de su propia rama.
Aunque la relación hombre-medio y las causas de la degradación ambiental de alguna u otra forma ha sido estudiada analíticamente por las ciencias sociales y humanas 2, éstas no intervenían directamente en la realidad, solo la entendían separadamente desde su escuela, disciplina o paradigma correspondiente. Hasta hace pocos años dichas ciencias no estaban llamadas a brindar elementos propios en aspectos relacionados con la investigación y la toma de decisiones en torno a lo ambiental como tal y las problemáticas ecológicas del momento; cuando participaban lo hacían de forma extemporánea, tangencial o diferida. Este era un terreno básicamente abonado para los profesionales de las ciencias exactas y naturales. En torno a dichas ciencias se diseñaban y ejecutaban cuantiosas investigaciones y proyectos de tipo ambiental con un marcado carácter reduccionista a los recursos naturales.
SITUACIÓN Y PERSPECTIVA ACTUAL DE LA GEOGRAFÍA Y EL MEDIO AMBIENTE:
En su quehacer, no ha sido raro que las ciencias naturales y exactas hayan dejado de lado las particularidades de los grupos humanos que cohabitan el mismo espacio de su objeto de estudio, desconociendo así el entramado social que hace parte y tiene profunda incidencia en el medio. Durante mucho tiempo, para naturalistas y ecólogos ortodoxos, el hombre no dejaba de ser sencillamente la principal especie transformadora y perturbadora del medio y de los equilibrios ecológicos, estudiándolo prácticamente al mismo nivel de las especies de fauna y flora. Lo social era simplemente un agregado de individuos que se constituían en un componente de más al interior del ecosistema.
Los profesionales de las ciencias exactas y naturales reducían el análisis social al estudio de medidas conservacionistas, impulsados siempre por la errónea idea según la cual de lo social todos opinan y por ello cualquiera sabe. Sobre sus impresiones determinaban lo que podría ser lo más conveniente para los grupos humanos; rezagando así lo social, en el mejor de los casos, después de sus prioridades investigativas y científicas en particular, a un deformado segundo o tercer plano.
De hecho en materia ambiental algunos científicos han subvalorado a las ciencias sociales, sin tener en cuenta que tan difícil como conocer la dinámica de un ecosistema es trabajar y conocer la dinámica de grupos humanos. En el mejor de los casos, algunos técnicos y funcionarios han creído que lo social se reduce exclusivamente a reunir líderes o fuerzas vivas locales con las cuales, sumando buenas intenciones, intereses particulares y algo de sentido común, se toman decisiones de primera mano y así se da por completada la variable social de sus trabajos. 3
De esta manera algunos científicos, especialmente naturalistas, solo han perseguido conocer a cabalidad los componentes de la naturaleza misma, olvidando en contadas ocasiones que las sociedades tienen también su naturaleza y dinámica propia encerrada, en un complejo bagaje de elementos coexistentes en el entramado social.
Cuando las consecuencias de las perturbaciones del hombre en el medio se manifestaron en la progresiva contaminación de las aguas y el aire, la destrucción de la capa de ozono, el efecto invernadero, la acelerada deforestación de grandes extensiones de bosques, la pérdida de recursos genéticos del planeta, los cambios climáticos, entre otras, se comenzaron a conocer también en el mundo preocupantes indicadores de pobreza, enfermedades, crisis alimentaria, mala distribución del espacio en los asentamientos humanos y de las malas condiciones de vida de gran parte de los habitantes del planeta. En este momento se entendió que lo ambiental era también un problema de carácter social, económico, e incluso jurídico y político.
Desde entonces la preocupación ambiental se extendió a las ciencias sociales, creándose un consenso en torno a la reflexión de estos problemas con el concurso de ellas, además de las naturales y exactas, por supuesto. Tan solo hasta la década pasada, los profesionales de las ciencias sociales habían tenido un pasivo y tímido papel en la investigación y toma de decisiones en aspectos relacionados con el medio ambiente.
Pero el, tan de moda, concepto de Desarrollo Sostenible resaltado en la Conferencia de Río (1992) introduce tres elementos básicos que necesariamente entran a mediar toda cuestión ambiental: crecimiento económico, conservación ambiental e ideales de conseguir un bienestar para el hombre persiguiendo niveles óptimos de calidad de vida, sin poner en riesgo las condiciones para que las futuras generaciones disfruten de un ambiente sano; entendiéndose éste último ya dentro del orden de los derechos humanos.
Una variable componente del desarrollo sostenible es la comunidad, en su acepción más amplia: la población.
"En general las definiciones de sostenibilidad incluyen algunos o todos los conceptos relacionados con la sostenibilidad ecológica, económica y social; (...) sostenibilidad social en el sentido de que el manejo y la organización sean compatibles con los valores culturales y éticos del grupo involucrado y de la sociedad (equidad), lo que lo hace aceptable por esas comunidades u organizaciones y da continuidad al sistema en el tiempo".4
Con la dimensión que toma la sociedad, las ciencias sociales comienzan a vincularse en todo proceso asociado al mejoramiento del medio ambiente. Dichas ciencias se empiezan a reivindicar al agudizarse los problemas ecológicos a escala mundial, cuando más urgente se volvió la búsqueda de soluciones sustentables. En este sentido, lo ambiental se asume como una seria responsabilidad ética del hombre consigo mismo y con la naturaleza.
El ambientalismo como ola de esfuerzos por preservar los bosques que quedan, administrar el acceso al medio e intentar controlar los procesos que degradan la biosfera y los recursos naturales, se constituye en un centro de problemas e ideas sumamente interesante para las ciencias sociales. Los estudiosos de lo social pueden contribuir a un análisis del ambientalismo como moda, como cultura, como slogan de grupos y movimientos sociales, como cuestión de cambio de valores de la sociedad y la civilización, o como se quiera tomar en el sin fin de expresiones del ambientalismo como tal 5. Pero, a pesar de lo interesante y novedoso que pueda ser el aporte de las ciencias sociales al respecto, de alguna u otra forma continua siendo básicamente reflexivo.
Sin lugar a dudas, por lo integral que resulta ser el estudio de lo relacionado con el medio ambiente, éste ya no se limita únicamente a proteger y conservar áreas naturales o al uso sensato de los recursos naturales. El medio ambiente, además de ser un espacio con cosas físicas (recursos naturales) comprende también elementos simbólicos, culturales y sociales. De esta forma, todo proyecto en torno a lo ambiental debe comenzar a integrar lo social a partir de la indiscutible relación que existe entre el hombre (la sociedad) y el medio (la naturaleza), dada la interdependencia y reciprocidad de causas y efectos que tiene la una sobre la otra, con las problemáticas de desequilibrio que al respecto se presentan.
"La degradación del medio natural y la degradación del medio social son dos manifestaciones de un mismo problema".6 Resulta equivocado pensar que la causa de la tala de bosques, por poner un ejemplo, se reduce únicamente al acelerado proceso extractivo de maderas, a la potrerización para la ganadería o a la implementación de monocultivos extensivos. Entre otros, los procesos que también inducen a la deforestación, y que a su vez ésta genera, están íntimamente relacionados con problemas de tipo social, entre los cuales se pueden mencionar las difíciles condiciones de vida de los que allí habitan, la pobreza, la carencia de servicios básicos y la ausencia Estatal. También se conjugan las consecuencias de la presión social sobre los ecosistemas, con el conflicto que genera la tenencia del suelo y con los efectos de las políticas agrarias. La insostenibilidad ambiental de tal o cual actividad económica (sea agrícola, ganadera, forestal, extractiva o de servicios) aún está distante de otras alternativas económicas que demandan las personas. Quiérase o no, la deforestación se correlaciona con el comportamiento de variables demográficas (migraciones, densidad poblacional), con fenómenos como la violencia y sus desplazados, el narcotrafico, y un sin fin de problemáticas que hacen parte del amplio abanico de objetos de estudio de las ciencias sociales.
Como conclusión: todo estudio encaminado a conocer y remediar desequilibrios ecológicos y problemas ambientales, necesariamente tiene que incluir la comprensión de lo social como parte de éstos.
"Las causas que han producido lo particular de la amenaza y de la destrucción del medio ambiente natural son, ante todo, y de eso estamos convencidos, problemas de índole humana y cultural, cuyas raíces se encuentran en el orden económico y social que determina las formas de vida de una sociedad. Es decir, es más un problema de las ciencias humanas, que de las ciencias exactas y naturales, ya que desde el punto de vista de éstas últimas disciplinas las soluciones son factibles y efectivas".
Por consiguiente, los problemas ambientales que hoy surgen se deben a la mezcla de elementos naturales, socioculturales y económicos, y, precisamente, su solución se encuentra fundada en gran parte en la lógica social que estos contienen y a las cuales se deben. Las ciencias sociales pueden contribuir en este campo aportando insumos y proponiendo soluciones sí es el caso, buscando ante todo que las políticas ambientales sean acordes a las dimensiones y realidades humanas, sociales, económicas y culturales de los lugares donde se implementen. Esta es la única forma posible que existe para que las políticas ambientales, abarcando el componente social, puedan ser realmente viables persiguiendo en serio los ideales del denominado Desarrollo Sostenible.
nicolas bernal macedo 3302
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